Mi ventana es diferente a las ventanas de los demás. En ella aparecen las cualidades perfectas que cualquier ventana quisiera poseer. Para no suscitar envidias, cubro mi ventana todos los días con un tablón grueso, por el que no se deja entrever nada. Por mi ventana, podría relucir el sol mejor que por ninguna otra, y la luna aparecería cada noche como un precioso lienzo. A través de ella, el viento viajaría acariciando los marcos y cristales, atrayendo los olores perfumados de las estaciones.
Mi ventana es diferente a las ventanas de los demás. Mi tablón y yo lo sabemos muy bien.
Edu H.