La red vieja del viejo pescador posa ante las cámaras de los turistas tumbada al sol en el puerto. Se pasa las horas soñando con los años en los que iba a diario a pescar. Ahora es sólo un modelo raído por el salitre caluroso y los flashes fríos.
Poco a poco la vida se le va escapando entre sus huecos cada vez más vacíos. En lo único en lo que piensa es en poder volver a llenarlos de agua y sal, enredándose una última vez en la deriva.
Edu H.