Ni se te ocurra subirte a ese avión le dijo su madre minutos antes de salir de casa, he soñado una cosa terrible.
Tú crees, mamá que un hombre como yo que me juego la vida delante de un toro puedo tener miedo a volar de aquí a Francia. Olvídalo. Su madre insistía:
- Te juro que esta vez es verdad, lo he visto clarísimo. No te subas a ese avión por favor.
Pero el carácter del torero, terco, agrio y recto le cerró la boca de un grito.
El torero se subió a la furgoneta que llevaba a toda su cuadrilla al aeropuerto y se despidió de su madre que tras la cortina con las palmas de las manos unidas y lágrimas en los ojos, agitaba léntamente la cabeza.
Cuando llegó a Francia, antes de empezar la faena, su apoderado recibió una llamada, le pasó el teléfono al torero que mareado recibía la noticia de que habían entrado a robar en su casa y habían matado a su madre.
A.Pérez