Viernes y lo llaman Santo.
Ni Dios por las calles. Paz.
No tenemos pan y está todo cerrado.
Me he levantado a las cero siete horas
para ponerme a trabajar.
Son las diez y media y luce el sol
sobre un cielo muy azul
resquebrajado de gritos de gaviotas.
Según la radio, España
ya ha empezado a arder.
Urgen poetas como Wolfe para recuperar posiciones. [...] Extraordinarios hombres ordinarios, por emplear la frase que Goethe dedicara a Napoleón.
Luis Alberto de Cuenca